Vocación de servicio público, idiomas y formación… hablamos de diplomáticos

Vocación de servicio público, capacidad de adaptación a las nuevas culturas, educación multidisciplinar y buen nivel de idiomas. Estas cuatro premisas alimentan el perfil de los diplomáticos actuales y futuros. Sergio Cuesta, embajador de España en Haití, así lo expresó en una doble conferencia sobre la carrera diplomática organizada por el Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nebrija, que dirige Adela Alija.

Ahora mismo el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha abierto un proceso selectivo para cubrir 30 plazas del Cuerpo Diplomático. Los únicos requisitos para acceder a estos puestos de trabajo por oposición es estar en posesión de la nacionalidad española, tener más de 18 años y ser graduado o licenciado universitario. La función pública internacional, la docencia y la investigación y la consultoría son los tres espacios donde recalan estos profesionales. En la actualidad unas 1000 personas integran la Carrera Diplomática y desarrollan su labor en puestos en el Exterior (118 embajadas, representaciones permanentes ante organizaciones internacionales y 91 consulados generales), otros departamentos nacionales (Presidencia, Defensa, Justicia, Interior, Fomento, Agricultura, Administraciones Públicas y Sanidad), órganos constitucionales (Casa Real, Congreso de los Diputados, Tribunal Constitucional, etc.), agencias como la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) y organismos internacionales como el Servicio Europeo de Acción Exterior o las Naciones Unidas.

Otras oposiciones que presentan analogías con la Carrera Diplomática son las de funcionario de Naciones Unidas, funcionario de una organización internacional, administrador de la UE, administrador civil del Estado, Abogado del Estado, economista y técnico comercial del Estado.

Completa tarea consular

Entre información pura y dura y algún que otro vídeo, Cuesta, que habla español, inglés, francés y alemán y ha sido distinguido con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica y la Cruz del Mérito Civil, quiso transmitir un tono cercano en sus conferencias en el foro universitario. “En nuestra tarea consular -con labores como repatriaciones de cadáveres, visitas a presos, procesos electorales o casamientos- los embajadores parecemos el Ayuntamiento, la notaría del pueblo, el registro civil, el boticario y el cura”, ironizó.

Además de hablar del ámbito consular y de otras funciones del servicio exterior como ventanilla única de la Administración y como organismo que expide visados para visitar nuestro país, Sergio Cuesta disertó sobre la labor económica, cultural y política. Un ejemplo concreto de este último espacio de actuación es su empeño en conseguir el voto de Haití para la candidatura de Málaga como sede de la Exposición Universal en el año 2027. “Toda nuestra actuación en estos cuatro ámbitos está orientada a obtener una buena imagen de tu país; para lograr este objetivo también recurrimos a las herramientas digitales”, opinó.

Con diferentes responsabilidades en la política comunitaria y labores diplomáticas en Luxemburgo y Líbano como parte de su bagaje, quiso derribar “falsos mitos” de la Carrera Diplomática, que “no es un coto cerrado al que solo acceden hombres, residentes en Madrid, hijos de diplomáticos, miembros de familia pudientes o solo estudiantes de Derecho”.

En la presentación de la primera conferencia, José Muñiz, rector de la Universidad Nebrija, alabó el carácter “poliédrico y transversal” de los diplomáticos y, ante el decano de la Facultad de Derecho y de Relaciones Internacionales, Alfonso López de la Osa, pidió a los alumnos que aprovecharan la presencia del embajador para preguntar todo sobre el mundo de las relaciones exteriores.

En la segunda conferencia Sergio Cuesta analizará la nueva diplomacia y la relación entre diplomacia pública y diplomacia tradicional.

Texto: Javier Picos. Fotos: Zaida del Río.

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