Acoso escolar, “un enemigo silencioso” que hay que atajar en las primeras fases

Más de la cuarta parte de la población escolarizada sufre habitualmente bullying o acoso escolar. Este “enemigo silencioso”, a pesar de las campañas institucionales y de su presencia en los medios de comunicación sobre todo cuando tiene fatales consecuencias, es uno de los más graves problemas sociales en España. Así lo constató la mesa de expertos que configuró la nueva jornada de Educación al rescate, un proyecto de la Universidad Nebrija que trata de dar respuesta a aquellas cuestiones más controvertidas y relevantes en el terreno de la educación.

La jornada Acoso escolar, un enemigo silencioso versó sobre una “cruda” realidad en la que, según el psicólogo Iñaki Piñuel, la víctima “se encuentra aislada cuando el resto la estigmatiza, la hostiga activamente pero también de manera omisiva como cuando le retiran el saludo o no se comunican con ella”. Frente a la dinámica de “mirar a otro lado” de algunos centros, los adultos “tenemos la total responsabilidad” para atajar estos casos. “Los daños manifiestan que estamos llegando tarde. En estos momentos hay niños que están sufriendo bulliyng sin que lo estemos registrando y no podemos ayudarlos. Hay niños acosados que se van a convertir en adultos vulnerables a otras formas de maltrato”, precisó Piñuel. Igualmente hay acosadores que “vienen de una escuela de aprendizaje” y la sociedad “pagará” por sus acciones futuras.

Iñaki Piñuel, psicoterapeuta, escritor, profesor de universidad e investigador especializado en acoso psicológico y relaciones tóxicas, criticó la ausencia de prevención en este asunto: “Somos reactivos y no preventivos ni proactivos. He compadecido en todos los parlamentos para implementar protocolos de actuación y solo empezamos a trabajar cuando ya hay víctimas; en las primeras fases del bulliyng se puede detener el proceso de linchamiento”.

A su juicio, si el acoso escolar avanza y no es detectado o incluso ignorado, y cuando el grupo ya ha decidido “eliminar a un garbanzo negro, a un chivo expiatorio”, resulta vital sacar al niño de ese entorno “para que sobreviva”, aunque el niño o el joven pueda sufrir un estrés postraumático y llegue a otro centro “con miedo y ansiedad”. Frente a métodos que “acallan la conciencia” y “políticas de cumplimiento (cumplo y miento)”, Iñaki Piñuel defendió las mediciones reales del número de casos para poder actuar y la escucha activa de los expertos por parte de la clase política.

La regla de las tres ces

¿Qué más está fallando para luchar con efectividad contra el acoso escolar? Carmen Cabestany, profesora y cofundadora de la Asociación No al Acoso Escolar (NACE), cree que falta mucha formación y divulgación ante esta “grave y oculta” realidad. La responsabilidad de los adultos resulta fundamental para evitar suicidios de niños o jóvenes y también para actuar contra el agresor o los agresores porque “ellos pueden ser también víctimas y requieran una atención y una actuación adecuada”.

Convencida de que la lucha contra el acoso escolar compete a toda la sociedad, Cabestany explicó la regla memorística de las tres ces para que padres y maestros puedan detectar un caso de bullying: La primera `C´ es de “Cambios” -de las notas de clase, de amistades, de itinerarios, de ritmos de sueño, de comidas o de carácter-; la segunda `C´ es de “Campana”, de “hacer campana” (hacer novillos o pellas) -no quieren ir al colegio y se suelen poner enfermos el domingo por la noche-; la tercera es la `C´ de “Cuerpo”, que habla por sí solo: “los hombros hacia dentro, la mirada triste y sin brillo, la cabeza gacha, arrastran los pies, se ocultan tras la ropa…”.

Hay otra `C´, de “Costumbres” para los profesores, cuando determinados alumnos piden fuera de horario permiso para ir al baño después del recreo y no coincidir allí con sus acosadores, son reacios a salir a la pizarra porque están expuestos a la burla, llegan tarde sistemáticamente porque no quieren coincidir con sus agresores, o en primaria se acercan mucho y continuamente a la profesora, que cumple la función de “profe paraguas”.

Diez medidas de “sentido común”

Carmen Cabestany apuntó el Decálogo para erradicar el acoso escolar elaborado por NACE y que conforma las siguientes “medidas de sentido común”:

  1. Visibilizar el acoso escolar en los centros educativos, porque lo que no se nombra no existe.
  2. Recoger el tema del bullying en los documentos básicos de cada colegio.
  3. Incorporar la educación emocional desde la etapa de Infantil y trabajar las emociones en situación, y no de forma teórica.
  4. Velar por que todos los colegios tengan un Plan de Prevención efectivo contra el acoso escolar.
  5. Concienciar y formar al profesorado de manera adecuada y amplia sobre el tema, incluyendo el bullying en los planes de estudios de Magisterio, Pedagogía y Psicología.
  6. Informar a los padres para que sean capaces de detectar un posible caso de maltrato en sus hijos (como víctimas o como victimarios) y para que puedan actuar correctamente y con rapidez.
  7. Tener un protocolo de intervención ágil y efectivo. Ante un posible caso de acoso escolar, aplicarlo con rigor y transparencia, y con la participación de agentes externos, porque el centro no puede ser juez y parte en el asunto.
  8. Promover campañas institucionales para sensibilizar a la sociedad contra el bullying.
  9. Implicar a todos los agentes sociales (medios de comunicación, judicatura, Administración, asociaciones, clubs, etc…) en la lucha contra el acoso escolar, porque erradicarlo es cosa de todos.
  10. Fomentar la transparencia para conocer las cifras reales del acoso escolar (número de víctimas y de protocolos implementados, cifras relativas al suicidio por bullying, incidencia del maltrato entre iguales en las patologías psiquiátricas…).

Identificar la vulneración de derechos desde niños

En la sesión de Educación al rescate, moderada por Marina Vega, delegada de Zona de la Universidad Nebrija, también intervino la psicóloga María José Garrido, comandante de la Guardia Civil y jefa de Área de Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad. En su opinión, hay que aprender a identificar desde muy pequeños la vulneración de derechos fundamentales. “Los niños son esponjas y hay que potenciar la gestión emocional”, adujo.

Como sus contertulios, Garrido incidió en la prevención y la psicoeducación como las armas para combatir esta lacra y lanzó la siguiente pregunta a las madres y a los padres: ¿somos conscientes de los controles parentales en los dispositivos electrónicos? Adelantándose a la respuesta positiva, la psicóloga evidenció cómo brilla por su ausencia en prácticas como la de dejar a los hijos de corta edad sus móviles cuando la familia está comiendo en un restaurante.

Texto: Javier Picos.

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